domingo, 20 de mayo de 2012

Se me olvidó que te tenía

Van pasando los días y las semanas y, en ocasiones, se me olvida que tengo un blog mío, personal, al que debería y quiero dedicarle más tiempo pero no puedo...me faltan horas, el día debería regalarme más horas, al menos a mí.

Domingo. El peque esta durmiendo la siesta, el mayor con su padre, mi futuro marido en el gimnasio y yo, después de preparar la comida del enano porque cuando llegué mi pareja del gim me marcharé yo, he decidido regalarme una entrada.


¿COn que fin?; es decir, ¿qué pretendo venir a contar, a soltar?

Pues ciertamente lo que más me concome últimamente: estamos por acabar el curso y es ahora cuando le hemos impuesto un castigo ¨severo¨ para ver si hace efecto y nos toma más en serio de cara al curso que viene y, ante todo, de cara a mejorar su actitud, predisposición y maneras de enfrentarse a nosotros y a todo en general.

Nuestro primer problema y, digo nuestro porque somos 3 los que tomamos, en cierta medida, decisiones respecto a él: mi pareja, su padre y yo; el principal problema es que hablamos demasiado con él, tratamos de explicarle tantísimo todo que nos olvidamos que los adolescentes no escuchan, al menos, no escuchan toooodo el rollo que les damos, se pierden a la mitad.

No podemos quejarnos: saca buenas notas, aunque sabemos que podrían ser mejores, no es un niño al que le entusiasme salir y, sí, digo salir porque la mayoría de sus compañeros van al cine casi cada fin de semana e incluso algunos, se quedan a cenar en el burguer con 12/13 años!; pero le flipan las consolas, los cómics, la BB y Facebook, y eso le absorve casi el 100% de su tiempo y no puede ser. Miente más que habla y se las ingenia para esconder la DS, los deberes y lo que haga falta. Así que, después de advertirle desde septiembre que él tiene una serie de responsabilidades, que no son castigo, sino obligaciones mínimas como: ordenar su cuarto, hacer los deberes, asearse, prepararse lo del día de mañana, poner y quitar la mesa y poco más y no conseguir que su buena disposición durará más de una semana seguida y siempre cundo tenía algo en perspectiva, hemos decidido que durante este último mes escolar que le queda no tiende derecho a consolas, fiestas, salidas al cine, ni nada de nada. Su reacción es, para conmigo, culparme de todo, me habla secamente, serio, distante....la única culpable de que se encuentre en esta situación soy yo. Me duele pero me debe dar igual, como le digo no es un castigo, él esta dejando de hacer cosas por no cumplir con lo mínimo que se le exije.

Cuando pienso en sus actitudes y pretendo corregirle para que no vayan a más me viene a la mente el programa ¨Hermano Mayor¨; Dios, no quiero imaginar llegar a ese punto, no pienso permitirlo!, ¿cómo han podido consentirlo algunos padres?, ¿en qué momento dejaron de percatarse de que sus hijos estaban desviándose?
Comparo la actitud y educación de mi hijo con sus amigos y comparo como me enfrento yo a situaciones y como lo hacen otros padres de mi alrededor y entonces comprendo cuando, cómo y porqué existen chavales como los que aparecen en ¨Hermano Mayor¨; me consta que hay amigos de mi hijo que suspenden 6, 7, 8, asignturas y siguen teniendo permiso para salir los fines de semana y, no olvidemos que tienen 12/13 años!; les envian a colegios de verano que no son colegios, son premios!, yo he estado en esas escuelas en Londres, Suiza....y estudiaba sí, pero me pasaba el año esperando que llegará Julio para estudiar de ese modo...

Hay un vídeo que siempre me viene a la mente cuando he de tomar decisiones respecto a mi hijo adolescente, un vídeo de un padre que hace una perfecta explicación de lo que no deberíamos, jamás, olvidar los adultos que que ejercemos como padres:




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